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La gran manzana.

7/2/12
Tu perfume, la manzana prohibida
de tu condena, el desamor,
la maldición de tu vida:
nunca fuiste una flor.
Te fuiste sin más
nunca dijiste adios.
tú querías volar,
Yo volver a Nueva York.

Allí te besé y soñé con tu cuerpo de mujer,
Manhattan, cóctel, cruz y juez...
Y en la gran manzana
asomada a tu ventana
me atrapaste en tu maldita red,
una mañana, al anochecer.

Manhattan, tan grande y tan pequeña,
cuando estoy sin ti.
Y yo me escondo en la maleza,
para pensar que sigues aquí.
Y escondido, vi tu reflejo
perdido tras la barra de un café.
Llevabas en tu cara mi recuerdo
y en tu mano mi foto de carné.

Allí te besé y soñé con tu cuerpo de mujer,
Manhattan, cóctel, cruz y juez...
Y en la gran manzana
asomada a tu ventana
me atrapaste en tu maldita red,
una mañana, al anochecer.

Nuestras miradas se cruzaron,
mientras el corazón hacía de las suyas,
y con una mirada de las tuyas,
nuestras almas conectaron.

Allí te besé y soñé con tu cuerpo de mujer,
Manhattan, cóctel, cruz y juez...
Y en la gran manzana
asomada a tu ventana
me atrapaste en tu maldita red,
una mañana, al anochecer.

El ¿hombre? del traje gris.

14/10/11
¿Qué soy? Quizá es la crisis de los 20 algo tardía, 3 meses después de cumplidos. Está claro que ya no soy un adolescente. ¿Entonces? Es esta edad confusa, no soy un hombre, no soy un niño (nunca más). ¿Qué soy? Otra vez la pregunta resuena en mi mente. ¿Joven? ¿Adulto? No lo sé, estoy perdido. No sé cual es el siguiente paso a dar, y el camino que me ha llevado hasta aquí no me da pistas. ¿He madurado? Tampoco lo sé. Creo que he madurado en aspectos que en este momento de mi vida no me sirven, por lo que supongo que no, no he madurado. Necesito una luz, una guía en esta senda oscura. Necesito que me coja(s) de la mano y me guíe(s).
No, no soy un hombre. Los hombres no lloran, o eso dicen.
Lo único que puedo asegurar es el gris de mi vestir. Mi atribulada mente no puede más. Necesita esclarecer mi condición humana en este momento. No puedo comportarme como un adulto durante el día para acabar teniendo una pataleta monumental al final del día. Ya llevan siendo demasiados días seguidos así y no es bueno, ni para mí ni para mi entorno.
He de actuar drásticamente, pero no sólo en un momento puntual, ni durante un par de semanas. Mi actuación drástica ha de ser permanente. Llevo 30 minutos sin escribir este papel sólo para escribir otro mucho más importantes. Ideas maquiavélicas reposan en él, esperando a ser tachadas poco a poco. El tiempo y la situación juegan en contra, pero contra viento y marea he luchado tanto que pocas cosas me harían desistir.
Necesito un cigarro. Pausa.
Era impropio no fumar en este momento. Creo que voy a pasar toda la noche leyendo. Al fin y al cabo, los sueños últimamente son ruido para mí. Es increíble como este papel se esta convirtiendo en un reflejo de mis inconexos pensamientos. Y es que junto a la filosófica tarea de definir mi existencia, otro tema me carcome. Te quiero. Tenía ganas de escribirlo. Te quiero, te quiero, te quiero. Lo sabes pero necesito decírtelo más y más, te necesito en mi cama para que la oscuridad de mi cabeza no me consuma en vida. Era fácil de asumir que la luz y guía que necesito es la tuya y sólo la tuya. Mi escritura no destaca por la discrección precisamente... Y es que todo saldrá bien, te lo aseguro. ¿Que por qué lo sé? ¿Por qué estoy tan seguro? ¿Que qué clase de brujeria es esta? Simplemente porque tenemos el potencial de ser increíblemente felices juntos y tengo la determinación de que lo seamos. Porque sé que tú también quieres lo mismo que yo. Y porque, como leerás pronto de mi puño y letra, tengo un plan.

Llevo un rato pensando como acabar esto. Creo que lo mejor es acabar como hago con las cartas.

Te amo siempre.                                         Alejandro

El rock 'n roll de los idiotas.

24/1/11
Yo no tenia ganas de reir, tu reías para no llorar;
yo le guiñaba un ojo a mi nariz, tu consolabas a tu soledad.
Yo sin ninguna escoba que vender, tu con mil y una noches que olvidar;
a mi no me quería una mujer, a tí se te moría una ciudad.
Tu habías perdido el ultimo autobús, a mi me habian echado de otro bar;
los mismos alfileres de vudú, el mismo cuento que termina mal.
Pero quiso el cielo bautizar el suelo con su gota a gota,
y con champú de arena para tu melena de muñeca rota,
y tu mirada azul me dijo a cara o cruz y mi alma de tahur lo puso a doble o nada.
Y los peces de colores de mis botas y tus marchitos zapatitos de tacón,
locos por naufragar salieron a bailar al ritmo de la lluvia
sobre las capotas, el rocanrol de los idiotas.
Yo no venía de ningún país, tu ibas camino de cualquier lugar;
conmigo no contaba el porvenir, de tí no se acordaba el verbo amar.
Yo no jugaba para no perder, tú hacías trampa para no ganar;
yo no rezaba para no creer, tú no besabas para no soñar.
Y sin equivocos de vodevil ni alertas rojas en el corazón,
el dios de la tormenta quiso abrir la caja de los truenos y tronó,
Porque quiso el cielo bautizar el suelo con su gota a gota,
y con champú de arena para su melena de muñeca rota,
que disparate de partida de ajedrez con una partenaire adicta al jaque mate.
Y tu bolso como un nido de gaviotas y mi futuro con pan duro en el cajón,
locos por naufragar salieron a bailar al ritmo de la
lluvia sobre las capotas, el rocanrol de los idiotas.
Capeando el temporal salieron a bailar como dos locos bajo
el temporal de notas,
el rocanrol de los idiotas, el rocanrol, el rocanrol de los idiotas,
como tú y como yo, el rocanrol de los idiotas,
se marcó la calle con aquel detalle de dejarnos solos, el rocanrol de los idiotas,
y por casualidad comenzó a tocar la flauta de Bartolo...

El rocanrol de los idiotas...